jueves, 28 de abril de 2011

Heredé lo que soy

En la hora en que la hora
no tiene importancia alguna
estoy tendido en el césped
contemplando las estatuas
de próceres sin historia.
Soy la pausa de un instante,
sin físico ni recuerdos.
como un Popeye sin fuerzas
sin reserva ni lata de espinaca.
He recorrido todos los caminos,
del acomodo fácil,
fui seductor
de chiquilinas pobres,

campeón de estómago contento.
¿De dónde vengo yo a quejarme de mi suerte?
Si lo que tengo todo lo heredé,
la facultad de descubrirme solo
el designio de ser y lo demás,

menos la libertad de la elección.

A la edad en que nos mandan a la escuela
debieran encerrarnos en una cueva,
que aprendamos a vivir como los topos.
Y debieran prohibirse las herencias,
los legados copiosos que hacen daño.
Los hijos debieran repartirse,
como el pan, los diarios y las legumbres,
y darnos ocasión, de elegir a nuestros padres.
No por carga del gen hereditario,
selector de la especie,
sino por propio apremio de la hora,
por urgencia, por necesidad,
como buscamos un donante de sangre...

De: "Trece poetas"
Ed. Del escritor, Julio de 1967.

miércoles, 20 de abril de 2011

Mitad de lo que busco

Viajera de regreso de una fuga
que te tiendes de espaldas a mi lado
sobre la alfalfa recién amanecida,
junto al rocío fresco todavía.
Ningún regreso asombra mi reposo,
me sorprende que traigas en respuesta
las maletas cargadas de silencio.

En tu vagar sin norte
acortando deseos,
finalizó la búsqueda inconcreta
de los símbolos fáciles,
cesó el rito viviente del bicep,
cayeron los emblemas que traslucen
la vigencia de un Dios.
No alientan paganos estandartes
destinos detrás de seis botones,
ni estimulan cánticos de fiebre
los salvajes impulsos.
Dame un lugar
cerca de tus rodillas,
allí donde las sombra es casi un mito.

Deja ya tus baúles incompletos,
soy en tu soledad una presencia
y eres la mitad de lo que busco.

De: "Trece poetas"
Ed. Del escritor, Julio de 1967.

martes, 19 de abril de 2011

Ñag-chak-ñag ¿!?

Cuando lleguen los navegantes del espacio,
cuando el hombre violeta
con sus ojos de plástico y cabeza cubicoide
descienda de su plato volador.
¿Qué le daremos?
¿Qué le ofreceremos?
¿Una copa de vino?...¿Un mate amargo?
¿Una taza de te?...
Cuando nos diga en su lengua aproximada:
Ñag-chak-ñag ¿!?
Y nos muestre junto con su sonrisa planetaria
un reducido maranfio de piolines,
que visto así en chiquito
es la reproducción de su figura.
¿Qué le diremos?
Que pase a nuestra casa
y le presentaremos a nuestros hijos.
Cuando intenten establecer
algún contacto más concreto,
y nos informen de su misión de paz,
que sólo buscan elementos,
que a nosotros nos sobran,
y nos traen en cambio su ciencia
en millones de años adelantada.
Le daremos lo poco que nos piden,
a cambio de lo mucho
¿qué nos vienen a dar?
Una carga de arena,
por la cura del cáncer.
Erradicar la polio
y las villas miserias,
por una bolsa de aserrín de ceibo.
¿No es suficiente?
No.
No le daremos mate...Ni una copa de vino
Ni una taza de té...
No le presentaremos a nuestros hijos,
ni un miserable ramo de violetas
se llevarán de aquí.
Serán mal recibidos,
con ametralladoras,
y tanques de guerra listos
para entrar en acción
al menor guiño de sus ojos bizcos.
Porque el terráqueo
se apoya en su derecho
de explorar el espacio,
y dispararle a la luna
cañitas voladoras,
que bautiza con nombres mitológicos,
alternantes con signos del zodíaco,
Será inútil que repitan:
Ñag-chak-ñag ¿!?...Ñag-chak-ñag ¿!?...
Hombre violeta;
si no lo pones de espaldas contra el suelo,
el terráqueo no te atenderá...

De: "Trece poetas"
Ed. Del escritor, Julio de 1967.

lunes, 18 de abril de 2011

Derrota

Silencio,
Se apagaron los ecos,
el metal de los cuerpos
recuperó su forma.
Ya sin aliento,
las velas se plegaron,
los bucaneros en brusca retirada
arriaron la bandera defendida,
con orgullo en el campo de batalla.
El oleaje envolvente
dejó de golpearlo todo,
y allí donde la ruta ha sido abierta,
surgieron los escollos.
Fracasaron los sueños
sobre el tope final
desconectado el corazón del alma,
no sostuvo la cuerda vibratoria
de un momento anterior.
¿Puede insinuarse?
¿Puede postularse?
¿Que la victoria del amor no existe?
Que todo se reduce a teoría,
¿de la presión del nervio sobre el músculo?

Queda el enigma abierto,
queda en pie la consulta,
el motor que da impulso a nuestros sexos
paraliza su acción predominante
cuando alcanza la meta prefijada,
fijando la señal de la derrota.

De: "Trece poetas"
Ed. Del escritor, Julio de 1967.