me faltaba una luna,
me faltaba una estrella,
me faltaba una luz.
Me quedé sin mirada, me quedé sin amor.
Busqué en la manga y encontré un amor.
La varita mágica, descompuesta y todo
me ofrecía un milagro.
O el amor de la manga, llegó por error.
¡Pero era un amor...!
Lo tomé con mis manos,
lo tomé con mi boca.
Y encontré la luna,
y encontré la estrella,
y encontré la luz.
La llamé por un nombre inventado: Mimí...
Me llamó por mi nombre completo: real...
La sentí caprichosa, mimosa, golosa...
Calidez de candelas tenía su aliento
y aún lo siento.
Desesperar de angustia había en su abrazo
y aún repaso,
la lección de los besos aprendidos
y extraje de sus labios
ardores escondidos.
Quisiera ser mago,
mago de verdad...
Para ofrecerle solamente a ella,
un manojo de estrellas.
Y combinar los trucos en intentos
de inventar nuevas lunas
y un firmamento marrón (de chocolate y viento)
Quiero una estrella roja
y nubes verdes,
algo que se parezca a la ilusión.
Quiero inventar otra Mimí...
¡Quiero ser mago...!
De: "Soledad pero no tanto"
Editado por Instituto Amigos del Libro Argentino
1972

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