Cavó profundamente en su recuerdo
después abrió los ojos y miró
La vió sonriente
íntegramente suya;
lo vió a su hijo
cabalgando por el campo;
toda la intimidad de los muebles
de su hogar.
El jardín;
la casilla del perro.
Después, el brusco sobresalto
abrir de nuevo los ojos,
mirar
y quedarse solo.
De: "Soledad pero no tanto"
Editado por Instituto Amigos del Libro Argentino
1972

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