No seas así,
vamos a otra parte
donde estaremos mas solos.
"No quiero,
no me gustan los hoteles de paso."
Tu voz sonó firme y convencida
y tu mano en mi mano
se puso rígida también.
Mórbida,
tensa y rebelde también
en el centro de tu cuerpo,
ahí donde se resume el universo,
se ahogó apenas en un soplo
el grito de tu sangre
mordiendo el brazo que tenía cercano
y que me hizo casi mal.
Y cuando levantaste la cabeza,
el espejo reprodujo
tu figura duplicada
y el desarrollo de todo,
poco a poco...
De: "Soledad pero no tanto"
Editado por Instituto Amigos del Libro Argentino
1972

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