lunes, 24 de enero de 2011

Resolana

En la flor comprimida
de color desmayado
justo sobre el espacio vegetal
que se levanta
en la raíz de la sombra
de los verdes mórbidos
y deshabitados de la siesta,
empolla la resolana
sus huevos de modorra.
A través de un espejismo impreciso
descubro ángeles repetidos
escondidos entre bandadas de flamencos
que vuelan al infinito.
En el pizarrón celeste
de un cielo sin aviones
inauguro sorpresas
que son como calcomanías
recortadas sin dimensión,
sin perfil,
sin horizonte fijo.
El sol me ayuda
con sus largas pinceladas
de ocre litergirio,
a esbozar figuras nuevas
sin nombre todavía
y el viento remolón
graba sobre cintas magnéticas
tostadas orquestaciones espaciales.
Y en los aleros
y en los pararrayos de las iglesias,
algo que va a suceder
se anuncia y prepara,
para dar el gran salto.
Pero la resolana
no lo deja bajar.

De: "Soledad pero no tanto"
Editado por Instituto Amigos del Libro Argentino
1972


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