viernes, 25 de febrero de 2011

Perdón mi Dios

Perdón mi Dios
que haya tardado tanto
en llegar hasta vos.
Pero en la Tierra
todo iba bien para el gran viaje
hasta el momento
en que como pecado final
confesé que había escrito una poesía.
El problema surgió
porque no quería arrepentirme.

De: "Soledad pero no tanto"
Editado por Instituto Amigos del Libro Argentino
1972

Madrugada

Cronológico duende
que se esconde en la noche.
Prototipo de genio funcional
atisbando en los sueños.
Su presencia, mutante como un Fénix
se hace física novedad
cuando escala las sombras
de la mano del sol.

De: "Soledad pero no tanto"
Editado por Instituto Amigos del Libro Argentino
1972

Mudar de destino

Tendré que andar mudando de destino
el hacha al hombro,
el machete a la cintura,
a boca seca, a jornal de pobre
y seguir aplastando pajonales,
sin medir las distancias.
Distenia sostendrá mi cabezota,
álgidas pulsaciones de marisma
muscido el caracol se me asemeja
la casa a cuestas, sin alternativa.
Por combatir las sombras
me estoy quedando solo,
solo con mi silencio y mi culpa
de haber llegado al mundo
sin un bosque propio.
Espantapájaros casi
endosando ropaje
de residual clemencia
ataña al mundo mi resquebrajo absurdo.
No me quejo,
cambio los pajonales,
por el estado de los mostradores
y el día que me encuentren boca arriba,
el mundo tendrá mi testamento;
una boca torcida,
una sonrisa ríspida.

De: "Soledad pero no tanto"
Editado por Instituto Amigos del Libro Argentino
1972

jueves, 24 de febrero de 2011

Chasque golondrina

¿Has visto amanecer sobre los tilos
de una calle cualquiera?
De entre las hojas del sol
se desespereza.
Su anuncio de presencia nos reanima.
Nos conecta a la vida.
Sin ser sol
madrugo en tu sorpresa
desbloqueo de tus párpados la prisa,
derogando distancias
me acerco, me aproximo
me transporto,
respondo a tu llamado,
te incorporo al desorden
de mi propio desorden.
Después,
cuando mi pensamiento
busca tu pensamiento
se inaugura un sistema transitorio,
un diálogo de chasque golondrina.

De: "Soledad pero no tanto"
Editado por Instituto Amigos del Libro Argentino
1972

Cántaro Roto

Soy como un cántaro
hecho con la misma tierra
de cansancio
y a través de las venas huecas
de mis cauces interiores,
siento que voy perdiendo
y el agua se derrama
igual que la vida.
Mi estructura,
está demasiado resquebrajada,
he sido mal amasado
o me han dado poco horno,
lo cierto que soporto
el peso de los líquidos,
pero los pierdo
gota a gota,
igual que sangre.

De: "Soledad pero no tanto"
Editado por Instituto Amigos del Libro Argentino
1972

miércoles, 23 de febrero de 2011

Lola

Regreso y son las dos de la mañana,
avanzo con cautela de ratero,
tratando de pisar donde se debe,
encubriendo el rumor de lo que piso.
Sin encender la luz,
dejaré los zapatos,
y subiré despacio.
¡Será inútil, lo sé..!
Esperándome presa de quietud
extendida y procaz sobre la cama inmensa
estará mi Lolita.
¿Cómo hacer para que no me escuche?
¡Tiene un oído tan desarrollado!
Al transponer el umbral
la tendré sobre mí,
y desde el primer instante
querrá demostrame su amor,
todo su afecto,
apretando mis partes mas sensibles,
querrá que la acaricie,
que me quede con ella todo el tiempo.
¡Y ya estoy harto...!
Ahí está, ya me oyó; ¡maldita Lola!
No la soporto más,
medito un medio de destrucción total.
Revólver. Ahogamiento,
pasando por la cuerda o el puñal,
sin dejar de pensar en el cianuro,
las víboras cebadas, el curare...
Nada me satisface por ahora,
sólo una solución
podría liberarme de este engendro:
...¡dejar que se la lleve la perrera...!

De: "Soledad pero no tanto"
Editado por Instituto Amigos del Libro Argentino
1972

Buscando a un hombre en la playa

Buscando a un hombre en la playa,
encontré un barco hundido
con veinte piratas muertos
hace mas de dos siglos.
Tropecé con sus voces
y sus blasfemias,
con afilados sables
me hirieron las plantas
y perdí las sandalias,
sin hallar a mi hombre.
En una botella
encontré un mensaje
que hablaba de náufragos y solitarios
y perdí el vestido
sin ver a mi hombre.
Persiguiendo a mi sombra que se escapa
me siento de repente corregida
y perdí la enagua.
Mas no vi a mi hombre...
El resto de mi ropa se dispersa,
me convierto en Bilitis,
con la ventaja de un collar de perlas
y un brazalete de platino viejo.
La extraña sensación que me atormenta
modifica el sentido de mi mente
desplazando la imagen de mi hombre.
Tal vez para siempre...
Me ordenaré de ninfa,
y en las noches de luna
exploraré los médanos desiertos.
No he de esperar,
que despunte la aurora.
me entregaré a Neptuno
en su lecho de arena,
en tanto veinte piratas
me emborrachan de rhom...

De: "Soledad pero no tanto"
Editado por Instituto Amigos del Libro Argentino
1972

lunes, 21 de febrero de 2011

Nada

Detuve la mirada en tu sonrisa
con profundo estupor de desafío,
frente a la mesa absurda de la vida,
allí estabas
y no te conocía.
Llegaste.
No venias por mí.
No me hablaste,
apenas si mirabas
sin responder
al desgarrante apremio de mi vista.
Yo soñaba en tus ojos,
me movía en tus pupilas,
con obstinado afecto.
Desde la proximidad
distante para mí,
te halagaban
tu boca se desgranó
con veleidad de risa
en un extraño simbolismo
secretamente dirigido.
Después,
el vano de la puerta
desdibujó tu imagen,
quedó en el aire flotando tu sonrisa.
No venías por mí.
No me alcanzaste a dar
desconocida,
ni siquiera una pena...

De: "Soledad pero no tanto"
Editado por Instituto Amigos del Libro Argentino
1972

Porque tengo un banco en el parque

Mi voz es tan aguda
que hiere los pétalos de rosa
y hace estallar los estambres
de las amapolas.
El río con su rumor de agua en tránsito
me trae conciencia de lo que soy
de lo que fui,
de lo que pretendí ser,
de lo que núnca seré
y me retrato en los espejos repetidos
detrás de una máscara
que me quita el aliento.
El viento se diluye
al llegar a los pinos
y regresa transformado en caricia
con el aroma refuerte
de los surcos recién abiertos.
Ya no escucho
en el camino sumergido
rumores de pies descalzos
anunciándose
entre las hojas secas.
Tomo mis precauciones,
como recurso extremo
me transformo en un ser que asusta,
con ojos fosforescentes
y una cara barbuda
dentro de un sobretodo negro
y un pantalón rotoso
que muestra,
en su ausencia de ojales y botones
algo, no mucho,
lo suficiente para escandalizar
a seudas señoras gordas
que llegan al parque con su tejido
y traen aviesas intenciones
de sentarse en el banco,
que yo utilizo para dormir...

De: "Soledad pero no tanto"
Editado por Instituto Amigos del Libro Argentino
1972

viernes, 4 de febrero de 2011

Descubrimiento

Me quedé mirando
viendo cómo el alba
decapitaba la noche.
Las píldoras sedantes
ya perdieron su efecto.
En este momento,
acabo de hacer un descubrimiento.
Cualquiera sea la hora
que salgo o llego a casa
siempre estoy a tiempo.
Y lo peor, es que nadie me espera,
nadie me despide,
y si no llego
o si salgo,
la unica que me extraña,
es mi sombra.

De: "Soledad pero no tanto"
Editado por Instituto Amigos del Libro Argentino
1972

Adherido al vacío

Tras haber saboreado
proteínas filosóficas
descifrando intelectuales a transistores.
Después de haber gustado
del hondo goce pensativo
del silencio vegetal,
atento a las risas manufacturadas
de las bocas
desarrollándose en actividad precaria.
Obcecado en mis pretensiones
de estudiante maldito;
caminante a través
de sombras rayadas
detecto el pechazo
con radas de tísico
y mientras más me inspecciono
por dentro
me encuentro lleno
de frases conspícuas
y ruídos onomatopéyicos
inservibles
que me despellecutan
en tanto me sumerjo
en el grito comprimido
de una realidad adhesiva.

De: "Soledad pero no tanto"
Editado por Instituto Amigos del Libro Argentino
1972

Juicio

Estoy listo para el juicio,
mi autarquía moviliza reservas
para hacer frente a la vida
para enfrentar a los contrastes,
preparo mi defensa,
las pruebas concluyentes,
los argumentos heroicos
de la sinrazón.
Mi abuelita al despedirme
me hizo la última recomendación:
-Llevá el garrote, por las dudas.
Mirando al juez. Mirando a los testigos.
Mirando al fiscal junto al jurado,
comprendo que ahora
lo estoy necesitando.
¡Enseguida!...

De: "Soledad pero no tanto"
Editado por Instituto Amigos del Libro Argentino
1972

S.O.S.

Maduro en la sin razón
mareado en el vértigo absurdo
que trato de contrarrestar con Nescafé
y bostezos sucesivos
bloqueo el eco de mi alma
que me reclama existir
y una cuota demasiado elevada de amor.
La felicidad no es una presa,
es un encuentro,
lo dijo alguien
en una estación cualquiera,
en una despedida
pero a mí casi siempre
me sorprende esperando
en un andén
con trenes cancelados.
Sirvo y juego a estar,
juego a sentir
porque me interesa estar activo
y en la hora del sueño
controlo mis insomnios
con anfetaminas,
porque me da gusto desvelarme
con la ayuda sintética
del actemín.
Y en la estridencia repetida
de voces demasiado cotidianas,
reconozco letanías grises
de ecos excomulgados por mis oídos
y clamo al cielo por un rescate,
pero el buque recogió mi S.O.S
viene navegando en un mar
todavía no identificado.

De: "Soledad pero no tanto"
Editado por Instituto Amigos del Libro Argentino
1972

miércoles, 2 de febrero de 2011

Carancho

Desnudo me encontré con los caranchos
para salvarme me cubrí de plumas,
pedí prestado el pico a los flamencos,
como garras tenía
Me fue facil dedicarme al oficio.
(Oficio de carancho, se comprende).

De: "Soledad pero no tanto"
Editado por Instituto Amigos del Libro Argentino
1972

Protesta

Me desatan las manos
en las mañanas
para que vaya a trabajar
y me traban la lengua
en cuanto piso
las primeras baldosas flojas,
flotantes
desde las ultimas lluvias
y me obligan a tragarme
lo que opino de ellas.
Tengo la llave
de la puerta de la calle,
pero me ponen reloj
para fichar la entrada
o la salida.
Me alimentan a embudo
como a los pavos de criadero
antes de Nochebuena
y me empachan de comida
para que pueda rendir mas
aunque solo consigan inflarme.
Cuando me dicen por ejemplo:
-¡Como te quiero!...
El equilibrio de la afirmativa,
lo mantiene el suspenso
y el contrapeso de mi billetera,
que reconforta
criaturas extraviadas.
La carga de mi mochila vital
comienza a pesar un poco,
más que núnca,
pero la culpa de todo,
de todo lo que me sucede,
tal vez no la tenga el gobierno,
como pretendo,
tal vez el origen de todo se remonte
al nudo demasiado apretado
de mi cordón umbilical.

De: "Soledad pero no tanto"
Editado por Instituto Amigos del Libro Argentino
1972

La mordedura del sol

Me muerde el sol
no es cualquier sol
es el sol implacable
del Delta del Paranà .
Sus afilados dientes
dejan las impresiones
de sus colmillos
ultravioletas
en mis brazos.
Y mas tarde
los caninos infrarrojos
me desgarran la piel
de todo el cuerpo
hacen sangrar mi espalda
y me obligan a recurrir,
al pancutan de la sombra
de los sauces.

martes, 1 de febrero de 2011

Ikebana

En el patio de mayóricas moriscas
práctica de ikebana.
Berlioz repetido desde el disco
"Condenación de Fausto"
ajustado a la voz de la soprano
que difunde los tonos
ácidos y salados
de una rama de pino
incrustado en las valvas de un coral.
Los cigarrillos multifiltro
de carbón activado
se incineran
sin que nadie los fume
en la cónica estrechez del cenicero.
Una mano se alarga
y se encuentra con otra mano quieta
que sostiene una flor
y en la mitad del gesto
queda la flor caída,
queda el disco girando,
queda el humo disperso
y sobre las mayólicas moriscas
un extraño ikebana
en movimiento.
De: "Soledad pero no tanto"
Editado por Instituto Amigos del Libro Argentino
1972

Alfonsina y el mar

Pintura de: Angel Edecio Cárdenas Forzán

Acercarse
y tener el valor
de quitarse zapatos y lo demás
y caminar derecho por la playa
en dirección al mar.
Así sencillamente
como alguna vez
lo hizo Alfonsina.

De: "Soledad pero no tanto"
Editado por Instituto Amigos del Libro Argentino
1972

La misionera y el forastero

Por el camino de tierra colorada
baja la misionera.
Tiene nombre de pájaro
y un apellido que termina en "ich".
Trenzas cuando las trenzas no se usan,
vestido corto con enagua larga,
alpargatas trenzadas y zoquetes,
y en la cabeza un trigal,
trigal maduro con espigas sueltas.
Baja los ojos frente al forastero
que le pregunta por Cerro Corá.
Ella sabe otras cosas,
lo sabe por la luna
por el vello que crece en ciertas partes
y porque el rancho en que vive
es de una sola habitación
y ella escucha de noche
cuando sus padres no duermen.
Por eso, cuando el forastero
le pregunta por Cerro Corá
ella entiende otra cosa
y acepta el caramelo que le ofrece
y en el acto inocente se imagina
que recibe los datos
de una cita secreta.
Mas tarde con su carro,
carrito ruso,
que se parece a una caja de bombones
ella va por los cerros
a recoger el té.
Y en los descansos
comenta con su compañera de surco
algo que le pasó.
Algo impreciso, misterioso,
y con el dedo indice señala:
"-Cerro Corá"

De: "Soledad pero no tanto"
Editado por Instituto Amigos del Libro Argentino
1972

Sin ventaja

Esa llave que tocaron otras manos
no la quiero tocar.
Esa puerta que abrieron
sin ser yo con mis manos quien la abriera,
no la vuelvo a cerrar.
Su picaporte redondo
se me ocurre que llora
y me lastima su llanto
porque también lloré de pena
alguna vez.
Esa boca que besó otra boca
no la quiero besar.
Esas cartas que mi pluma
núnca escribió para tí,
son de un pasado ayer
que se presenta,
cada vez que entreabro algun armario.
Esos paseos absurdos que no hice
contigo en la penumbra de los parques
carecen del valor que la distancia
separó para siempre.
Esa mano que al tomar tu mano
con expresión tan tierna, me dolía
sentirla así oprimida en otra mano,
no la vuelvo a tomar.
No habrá perdón ni tregua
no caben compromisos,
falso sería mi boca en falsos besos,
falso el abrazo, falsa la nostalgia,
no se perdona al amor que engaña
ni puede haber amores paralelos.
Eximido de culpa
quiero hacerte también mi confidencia:
Cuando a la hora de la luna incierta
errabas en un punto de la Tierra
yo vagaba también.
Cuando tu boca enfebrecida
y a sobresaltos dada
era besada con virtual hechizo
yo besaba en igual.
Y la carta. El llamado telefónico,
todo el secreto que escondías celosa,
lo escondía yo también,
lo saboreaba.
Tu y yo. Ella y el otro.
Doble pareja, sombras y fantasmas,
amor oculto, prohibido, repetido,
no son más que siluetas,
ya distantes, sin retorno capaz.
Y esa boca, esa llave,
esa triste parodia del amor,
ha perdido el sabor de la constancia,
de la cita prohibida.
Ha perdido el sabor de lo concreto
de lo mío y lo tuyo
compartido por otros.
El perdón ya no importa
la vida corre
frenética y alerta,
es hora de volver
sin ventaja, si algo queda todavía,
algo importante que recuperar.
Demos al tiempo tiempo,
el último recurso,
la ocasión del amparo
antes del adiós.

De: "Soledad pero no tanto"
Editado por Instituto Amigos del Libro Argentino
1972