viernes, 4 de febrero de 2011

Juicio

Estoy listo para el juicio,
mi autarquía moviliza reservas
para hacer frente a la vida
para enfrentar a los contrastes,
preparo mi defensa,
las pruebas concluyentes,
los argumentos heroicos
de la sinrazón.
Mi abuelita al despedirme
me hizo la última recomendación:
-Llevá el garrote, por las dudas.
Mirando al juez. Mirando a los testigos.
Mirando al fiscal junto al jurado,
comprendo que ahora
lo estoy necesitando.
¡Enseguida!...

De: "Soledad pero no tanto"
Editado por Instituto Amigos del Libro Argentino
1972

No hay comentarios:

Publicar un comentario