Por el camino de tierra colorada
baja la misionera.
Tiene nombre de pájaro
y un apellido que termina en "ich".
Trenzas cuando las trenzas no se usan,
vestido corto con enagua larga,
alpargatas trenzadas y zoquetes,
y en la cabeza un trigal,
trigal maduro con espigas sueltas.
Baja los ojos frente al forastero
que le pregunta por Cerro Corá.
Ella sabe otras cosas,
lo sabe por la luna
por el vello que crece en ciertas partes
y porque el rancho en que vive
es de una sola habitación
y ella escucha de noche
cuando sus padres no duermen.
Por eso, cuando el forastero
le pregunta por Cerro Corá
ella entiende otra cosa
y acepta el caramelo que le ofrece
y en el acto inocente se imagina
que recibe los datos
de una cita secreta.
Mas tarde con su carro,
carrito ruso,
que se parece a una caja de bombones
ella va por los cerros
a recoger el té.
Y en los descansos
comenta con su compañera de surco
algo que le pasó.
Algo impreciso, misterioso,
y con el dedo indice señala:
"-Cerro Corá"
De: "Soledad pero no tanto"
Editado por Instituto Amigos del Libro Argentino
1972

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