Me quedé mirando
viendo cómo el alba
decapitaba la noche.
Las píldoras sedantes
ya perdieron su efecto.
En este momento,
acabo de hacer un descubrimiento.
Cualquiera sea la hora
que salgo o llego a casa
siempre estoy a tiempo.
Y lo peor, es que nadie me espera,
nadie me despide,
y si no llego
o si salgo,
la unica que me extraña,
es mi sombra.
De: "Soledad pero no tanto"
Editado por Instituto Amigos del Libro Argentino
1972

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