viernes, 4 de febrero de 2011

S.O.S.

Maduro en la sin razón
mareado en el vértigo absurdo
que trato de contrarrestar con Nescafé
y bostezos sucesivos
bloqueo el eco de mi alma
que me reclama existir
y una cuota demasiado elevada de amor.
La felicidad no es una presa,
es un encuentro,
lo dijo alguien
en una estación cualquiera,
en una despedida
pero a mí casi siempre
me sorprende esperando
en un andén
con trenes cancelados.
Sirvo y juego a estar,
juego a sentir
porque me interesa estar activo
y en la hora del sueño
controlo mis insomnios
con anfetaminas,
porque me da gusto desvelarme
con la ayuda sintética
del actemín.
Y en la estridencia repetida
de voces demasiado cotidianas,
reconozco letanías grises
de ecos excomulgados por mis oídos
y clamo al cielo por un rescate,
pero el buque recogió mi S.O.S
viene navegando en un mar
todavía no identificado.

De: "Soledad pero no tanto"
Editado por Instituto Amigos del Libro Argentino
1972

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