viernes, 4 de febrero de 2011

Adherido al vacío

Tras haber saboreado
proteínas filosóficas
descifrando intelectuales a transistores.
Después de haber gustado
del hondo goce pensativo
del silencio vegetal,
atento a las risas manufacturadas
de las bocas
desarrollándose en actividad precaria.
Obcecado en mis pretensiones
de estudiante maldito;
caminante a través
de sombras rayadas
detecto el pechazo
con radas de tísico
y mientras más me inspecciono
por dentro
me encuentro lleno
de frases conspícuas
y ruídos onomatopéyicos
inservibles
que me despellecutan
en tanto me sumerjo
en el grito comprimido
de una realidad adhesiva.

De: "Soledad pero no tanto"
Editado por Instituto Amigos del Libro Argentino
1972

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