jueves, 10 de marzo de 2011

Ex-hombre internacional (alias ciruja local)

Pienso en los bosques de Baviera
en las bellezas de la Selva Negra,
el Duomo de Milan,
Pisa y su torre.
Sueño con la Giralda,
el viejo Kremlin,
evoco el Louvre y los Campos Eliseos
y tiendo el puente de Brookling
entre la torre de Londres
y las cataratas del Iguazú.
Pienso en Berlín y Roma,
Lima, Varsovia, el Partenón y Atenas,
Viena me envuelve con su magia antigua
y un viejo vals me arrulla con su historia.
Mientras tanto, revuelvo en los detritus
en busca de un brillante
o un extraviado anillo de oro o plata,
que se hubiera escurrido en superficie,
en la noche caliente de un magnate,
en el tropiezo ocasional de su consorte,
o bien de una alcoholizada amante.
Y usufructo del sol que se me filtra,
a través de las tropas perforadas
de las alcantarillas que se alejan
a no se cuántos pasos de distancia.
Y aprovecho las bocas de tormenta
mientras vuelo en clipper,
cabalgo en un pur-sang o fumo un puro,
o me doy cita en el malecón de La Habana
con damas de corpiño almidonado,
y en tanto me almaceno en la memoria,
soporto el mal olor de las cloacas.

De "Del bastardo deber ser"
Ediciones Crisol, Octubre de 1973.

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