lunes, 14 de marzo de 2011

La lluvia y mi tristeza

Cuando llueve se ahonda mi tristeza
tal vez por una pena sin distancias
como una angustia sorda que se aviva
golpeando las ventanas de mi alma.
Son las gotas de lluvia
como chaparrones de lágrimas
derramadas por ángeles perdidos
lejos del paraíso.
Y la lluvia que asoma en la ventana
dialoga gota a gota
en los cristales.
Y te busco agrupada,
en la resistencia del viento,
en el declive agudo de los techos,
te presiento en el aroma
de la tierra mojada
que tiene el mismo perfume
de todo lo que sale de ti.
Porque nada es verdad
en este absurdo cabalgar de nubes
deploro mi impotencia
por no poderme convertir en gota
y siento más profunda mi tristeza
en los dias que llueve.
Quiero integrarme
y rodar abrazado a los cristales
frente a las pupilas tristes
de un  par de ojos
que igual que un universo de sorpresas,
mira como cae la lluvia
desde el lado de adentro
de cualquier ventana.

De "Del bastardo deber ser"
Ediciones Crisol, Octubre de 1973.

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