de un conflicto interior
soporté los silencios
homologué las pausas.
Milicias de hormigas,
pasaron por tu jardín
asolando rosales,
destruyendo la flor.
Enjambres de abejas
abarrotaron sus colmenas
con sus reservas,
y el hombre le robó la miel.
Agua cayó abundante sobre los techos,
sin que asomara,
en el agudo perfil
de tu semblante,
el menor signo
de haberme descubierto.
Me engañó la distancia,
que nos separaba,
calculé mal el salto
o esperé
que me tendieras una mano.
Sé que estoy cayendo
pero se ha roto
la transición del tiempo
y abajo
el final de todo,
queda todavía muy lejos.
De "Del bastardo deber ser"
Ediciones Crisol, Octubre de 1973.

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