los pasos que te traen junto a mí,
que son como rumores
de las hojas dispersas en el parque,
y aunque me quede quieto,
en tus pasos
se reflejan todos mis movimientos.
Cuando se inicia el movimiento
de mis ojos que te siguen,
el movimiento de mi pecho
te presiente
en tanto que mis brazos
te abrazan.
Y todo mi interés te corresponde
y estoy listo para el despegue
ahora,
porque antes
era como un zángano
posando sobre una flor marchita,
operante de una colmena estéril.
Mi vuelo es corto,
fácil, pero incesante,
no ignoro mi destino,
pero hasta que se cumpla
lo que tiene que ocurrir, inexorable,
me regocijo en tu desorden
de abeja reina,
todo dispuesto para el vuelo nupcial.
De "Del bastardo deber ser"
Ediciones Crisol, Octubre de 1973.

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